Padre e hija: salir del clóset como persona trans
Martin McKeay
31 de marzo de 2022
0 minutos de lecturaEn honor al Día Internacional de la Visibilidad Trans, Martin McKeay, gerente sénior de investigación editorial de Snyk, conversa con su hija sobre las experiencias que vivieron juntos cuando ella salió del clóset como persona trans hace unos años.
Esta publicación cuenta una historia muy personal y auténtica: la experiencia de una familia cuando uno de sus integrantes sale del clóset como persona trans. Es una conversación franca, conmovedora y, a veces, incómoda entre un padre y su hija. No representa a toda la comunidad trans, sino que ofrece un vistazo al camino que una familia sigue recorriendo.
Mi hija les contó a mi esposa y a mí que era una persona trans hace casi cinco años. Fue una revelación impactante, porque siempre habíamos imaginado su futuro en términos masculinos, como ser padre. Pero ese no era el camino que ella necesitaba recorrer. Como sus padres, nuestro trabajo es ayudarla a vivir la mejor vida posible, incluso cuando no es lo que esperábamos.
De aquí en adelante, me referiré a mi hija simplemente como «A». Está sentada a mi lado y me ayuda a entender lo que hemos vivido. Ponerlo en palabras me ayuda a comprender su experiencia y le da más contexto sobre la mía. Más que nada, ella quiere que la gente entienda que ser trans no es una elección: es darse cuenta de quién eres, lo que te permite entender muchas cosas al mirar atrás.
¿Cuándo supiste que eras una persona trans?
A: No hubo un solo incidente o experiencia que me revelara que soy trans. Fue más bien un proceso que me permitió entender otras decisiones y tendencias de mi vida. Nunca me gustaron las cosas tradicionalmente masculinas, como los deportes. Nunca sentí la agresividad que muestran algunos niños. Pero tampoco me interesaban las cosas femeninas o «de niñas», así que no hubo una experiencia definitoria de jugar con «juguetes de niña» que me hiciera darme cuenta de que algo no encajaba. Principalmente jugaba videojuegos o leía, actividades que no considerábamos muy asociadas a un género.
Martin:Somos una familia de geeks. Nos gustan las computadoras, los juegos de mesa, los juegos de rol y muchas otras cosas de ese mundo. No les damos mucha importancia a los roles que la mayoría considera tradicionalmente masculinos o femeninos. Tampoco se nos ocurrió que a nuestra hija quizá no le gustara el género que le asignaron al nacer.
A: No había nada malo en la vida que llevaba, pero cada vez sentía más incomodidad al vivir como hombre. Era una sensación que iba creciendo poco a poco, en el fondo. Me tomó muchos años entender esa tensión y admitir que no era solo una etapa que superaría. Pasé muchas noches sin dormir pensando en ser trans. Hice todas las pruebas que encontré en internet sobre ser trans, hasta que finalmente entendí que así soy. Por cierto, todas esas pruebas son pésimas; si estás haciendo una, probablemente ya sabes cuál respuesta quieres.
Ser trans no fue una elección, como cree mi padre. Era algo inevitable, independiente de cualquier decisión que pudiera tomar. Yo era trans; mi única opción era reconocerlo o pasarme la vida entera luchando contra ello.
Salir del clóset
A: Cuando decidí contarles a mis padres, estaba muy nerviosa. La experiencia no fue todo lo que esperaba. Llevaba años pensando en ser trans y en cómo decírselo. Esperaba que celebraran esa decisión conmigo. No lo hicieron.
Me hicieron preguntas como: «¿Estás segura? ¿Es solo una etapa? ¿Puedes dejar esta decisión para después de la universidad?». No me rechazaron, no me echaron de la casa ni tuve que enfrentar ninguno de los peores escenarios que otras personas han vivido. Pero tampoco aceptaron de inmediato quién soy, y eso me dolió.
Martin: Estábamos asustados; no hay otra forma de decirlo. Nuestra hija acababa de decirnos que quería (o necesitaba) cambiar de género y que ya no seguiría partes importantes del plan de vida que esperábamos para ella. Estábamos confundidos.
Podríamos haber manejado mejor la situación, pero hicimos lo mejor que pudimos con base en nuestras propias decisiones de vida. Tanto mi esposa como yo nos sentimos cómodos con los roles de género tradicionales. Saber que nuestra hija iba a dejar esos roles por algo que, con toda seguridad, le haría la vida más difícil fue un cambio difícil de asimilar. También hubo otros mil factores, entre ellos, y no por ser el menos importante, un nombre y pronombre nuevos.
A: ¡Habría conservado el nombre que me pusieron si hubiera sido neutro en cuanto al género!
¿Cómo te sientes ahora?
A: Una de las cosas que más me ayudó con mi salud mental fue encontrar en la universidad un grupo de personas trans o LGBTQ+ con quienes pasar el tiempo. Rodearme de amistades que no me juzgaban implícitamente como sentía que lo hacían mis padres, y que habían vivido experiencias parecidas, fue un gran alivio mientras exploraba mi nueva vida. No tenía que fingir con ellas como sentía que debía hacerlo con el resto del mundo.
La verdad, sentía algo de resentimiento hacia mis padres porque no aceptaron de inmediato que saliera del clóset. Se han esforzado mucho por usar el nombre y pronombre correctos, y eso ayuda bastante. Al principio, me sentía muy vulnerable cuando la gente usaba el género o el nombre equivocados. Con el tiempo, a medida que me siento más cómoda en mi cuerpo, esos errores me afectan menos y, por suerte, ocurren cada vez menos.
Martin: No me gusta que me corrijan constantemente. Durante el primer año después de que ella me lo contó, tenían que corregirme casi todos los días cuando usaba su nombre y pronombre. No tuve el tiempo que ella había tenido para acostumbrarme a la idea de tener una hija y me molestaba tener que cambiar todo aquello en lo que había basado mi imagen mental de mi hija. ¡Fue MUY difícil!
Pero tuve que aprender, adaptarme y hacer espacio para que ella pudiera ser quien es. Tengo mi propia vida y no puedo obligarla a ser la persona que yo creía que debía ser. Esta es su vida: puede sacarle el mejor provecho, cometer errores y aprender de ellos. No puedo quitarle eso. Así que cambié mis pensamientos, mis palabras y mis acciones. Con el tiempo.
Lecciones aprendidas
A: Entiendo por qué mis padres tenían miedo: el mundo puede ser muy, muy aterrador para las personas trans. No es culpa de ellos ni mía; simplemente es así. No me gusta que sea así y creo que tenemos la responsabilidad de cambiarlo. Las maniobras políticas y legales que vemos cada día buscan hacer más difícil la vida de las personas trans. En todo el mundo hay esfuerzos importantes para limitar los derechos de las personas trans. Cuando hay iniciativas que afectan esos derechos, dificultan salir del clóset o buscan criminalizar a las personas trans, tenemos que actuar y defender los derechos de las personas trans y de toda la comunidad LGBTQ+. Quiero que el mundo sea mejor de lo que es, no simplemente aceptar que algunas cosas no se pueden cambiar.
Martin: ¡Ser padres es difícil! Incluso en las mejores circunstancias, criar a un hijo es complicado, y nadie lo ha hecho a la perfección en toda la historia de la humanidad. Y, aun así, seguimos adelante, generación tras generación.
Que mi visión del mundo cambiara por completo durante una conversación de 30 minutos fue doloroso. Mi esposa y yo cometimos errores al adaptarnos a la nueva realidad de tener una hija trans. Hicimos lo mejor que pudimos, pero a veces eso no basta. Espero que otros padres en la misma situación entiendan que está bien equivocarse, tener dudas sobre el camino de sus hijos y desear que vuelvan al rumbo que siempre habían imaginado para ellos. Pero también hay que apoyarlos, entender que es su vida y recordar que, como padres, nuestro trabajo es acompañarlos en una experiencia muy estresante.
Nuestra idea de cómo sería el futuro dio un vuelco. Lo mejor que puedo hacer es asegurarle a mi hija que siempre la voy a querer, sea cual sea su género. Poco a poco, estamos encontrando una nueva forma de relacionarnos.
Ambos: Gracias por leer hasta el final. Fue más difícil y agotador desde el punto de vista emocional de lo que cualquiera de los dos imaginaba. También aprendimos mucho al escribirlo y esperamos que tú también. Este artículo apenas roza la superficie de lo que significa ser una persona trans o tener una hija trans. Decidimos abordar solo los aspectos más generales de la experiencia. Es una historia que todavía evoluciona y quizá agreguemos más detalles en el futuro.



