El mundo después del coronavirus: adaptación rápida a un entorno totalmente remoto
Dipti Salopek
16 de marzo de 2020
0 minutos de lecturaComo empresa con presencia global, la mayoría de nuestros empleados trabaja desde nuestras oficinas centrales (Tel Aviv, Londres, Boston y Ottawa), y cerca de una cuarta parte trabaja de forma totalmente remota. Por eso, en cuanto a cultura, infraestructura y procesos, estamos bien preparados para el trabajo remoto.
La adaptación lo es todo
Aun así, cuando estalló la pandemia de coronavirus, tuvimos que aprender, reaccionar y adaptarnos de una manera que nadie había previsto. Durante esta crisis repentina, me he sentido muy orgullosa de nuestro equipo directivo, de nuestro equipo de People en terreno y de todos nuestros empleados, que se unieron para responder como uno solo. Esto me recuerda la cita que a menudo se atribuye erróneamente a Charles Darwin: «No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta al cambio».
Esperar lo mejor y prepararse para lo peor
Cuando se conocieron las primeras noticias sobre el virus, aunque sin duda algunas personas estaban preocupadas, el sentimiento predominante en toda la empresa era de escepticismo. Es decir, ¿de verdad nos afectaría a nosotros? ¿Era realmente algo más que una gripe común? Aun así, preparamos nuestro marco de respuesta ante pandemias, por si acaso, y lo compartimos con toda la empresa para que todos pudiéramos estar preparados. Además, como anticipábamos que la situación podía llevarnos a trabajar desde casa (WFH) durante más tiempo, preparamos guías para nuestros empleados y gerentes sobre cómo trabajar de forma remota a largo plazo. Nos dimos cuenta desde el principio de que la mayoría de las empresas estaban menos preparadas (o tenían menos recursos) que nosotros, así que publicamos los documentos como recursos de código abierto y los compartimos ampliamente para ayudar a otras organizaciones. Si te resultan útiles, no dudes en usarlos o compartirlos.
Guiados por nuestros valores
Adoptamos un enfoque preventivo y prudente, guiados por dos prioridades. Ante todo, la seguridad de la comunidad de Snyk no era negociable. Además, teníamos muy presente nuestra responsabilidad social con la sociedad en general. Aunque no temiéramos poner en riesgo nuestra propia salud, teníamos la responsabilidad de ayudar a contener la propagación con nuestras acciones.
Actuar con rapidez y decisión
En cuanto la cantidad de casos alcanzó nuestros umbrales preventivos en cada país, comenzamos a implementar las medidas establecidas en cada una de nuestras oficinas y prohibimos los viajes en toda la empresa. La semana pasada cerramos nuestras oficinas y dispusimos que todos los empleados trabajaran desde casa.
Algunas empresas podrían considerar que esto es excesivo o demasiado prudente. Nosotros pensamos distinto. Nuestra estrategia consiste en contener la propagación de forma proactiva y preventiva mediante el distanciamiento social. Creemos firmemente que, para cualquier persona o empresa que tenga la opción de mantener el distanciamiento social, hacerlo es una responsabilidad social.
Prepararnos para tener éxito
Aunque nuestro entorno ya era propicio para el trabajo remoto, tuvimos que tomar varias medidas para facilitar la rápida transición a una modalidad totalmente remota.
Proporcionamos a empleados y gerentes guías sobre cómo trabajar de forma remota de manera sostenida.
Reservamos un presupuesto para tecnología, anticipando que los empleados podrían necesitar equipos (auriculares, monitores, etc.).
Los empleados podían recurrir al fondo de bienestar que ya teníamos para obtener otro tipo de apoyo relacionado con el bienestar, por ejemplo, para crear un espacio de trabajo ergonómico.
Sabíamos desde el principio que mantener la interacción social (aunque fuera a distancia) sería fundamental para el bienestar de todos. Por eso, creamos oportunidades espontáneas para socializar, como canales de Slack, videollamadas y otras.
Durante este proceso hubo muchos momentos de duda y debate. Había muchas incógnitas y prioridades contrapuestas. Solo el futuro (¿semanas?, ¿meses?) nos permitirá ver en retrospectiva cómo resultaron nuestras decisiones. Pero vivimos de acuerdo con nuestros valores: proteger a nuestros empleados y cumplir con nuestra responsabilidad de contribuir a contener la propagación. Y, por encima de todo, hemos ganado confianza en la capacidad de nuestro equipo para anticiparse con criterio, reaccionar con rapidez y unirse con gran agilidad como comunidad.
Muchísimas gracias a las empresas totalmente remotas (por ejemplo, Zapier y GitLab) cuyos recursos de código abierto nos han sido de gran ayuda. No lo habríamos logrado sin ellas.